Los problemas sensoriales en el Autismo son muy habituales y están relacionados con las
dificultades en la interacción social, el desarrollo del lenguaje y el comportamiento.
A lo largo de los últimos años, hemos oído hablar de la importancia de la Integración Sensorial,
de que nuestro cerebro ordene las sensaciones de forma adecuada para poder dar una
respuesta correcta y ajustada al contexto. Esta sería la primera premisa para que el desarrollo
de un niño o niña se produzca de forma óptima.
Si esto no ocurre de la forma adecuada, seguramente nos encontraremos con un niño o niña
con un Trastorno del Procesamiento Sensorial. Podemos encontrar niños/as cuyo
comportamiento sea desorganizado, demasiado activo e impulsivo, o, todo lo contrario,
aparentemente cansado y con bajo tono muscular. Otros niños/as pueden rechazar el juego
con iguales porque le molesta que le toquen de forma inesperada, y otros sin embargo
necesitar demasiado el contacto físico y tener un juego demasiado brusco.
¿Pero qué ocurre en las personas con Autismo?
Los niños/as con autismo a menudo tienen problemas para localizar estímulos táctiles o saber
dónde tienen sus manos cuando no pueden verlas. Además, se añaden las dificultades para
planificar movimientos, pero principalmente se observan tres rasgos que explicarían los
desafíos en el procesamiento sensorial.
• En primer lugar, el cerebro de los niños/as con Autismo puede no estar
registrando correctamente los datos sensoriales, es decir, la información que llega a través de
los sentidos; sonidos, imágenes, texturas, olores, movimiento, temperatura… Esto explicaría
porqué unas veces prestan muy poca atención a unas cosas y reaccionan en exceso a otras.
• En segundo lugar, esos datos sensoriales deben modularse de forma adecuada.
Los niños/as con Autismo tienen problemas de modulación sobre todo con los estímulos
táctiles y vestibulares (movimiento), sintiéndose inseguros gravitatoriamente (no le gusta el
columpio, tienen miedo de subir a un tobogán o bicicleta.) y actúan a la defensiva cuando le
tocan o se sienten incómodos y evitan estar en lugares con muchas personas.
• Y, por último, la parte del cerebro encargada de querer buscar sensaciones
nuevas y descubrir, no está funcionando correctamente mostrando poco o nulo interés en
hacer cosas nuevas.
Argelia García
Madre de una persona con Autismo
Fundadora y Directora de Tu Mundo Es Mi Mundo
Asociación sin fines de lucro
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